No todos los MOS son iguales: La calidad y consistencia son un diferenciador para su desempeño

Los prebióticos son considerados ingredientes funcionales, lo que dignifica que al ser empleados en la alimentación de las mascotas producen efectos beneficiosos para la salud, más allá de sus funciones nutricionales básicas.
Actualmente, este tipo de conceptos derivados de la nutrición humana está atrayendo un interés considerable para los dueños de mascotas, nutricionistas y fabricantes de alimentos para mascotas. Las formas más comunes de prebióticos son los oligosacarídos no digerible, que incluyen inulina, manano-oligosacarídos. Estos tipos de prebióticos no son digeribles por las enzimas presentes en el intestino delgado de los mamíferos, pero son fermentados por bacterias presentes en el intestino grueso.
En animales de compañía el consumo de este tipo de ingredientes ha demostrado varios beneficios para la salud, debido a que mejoran la ecología microbiana intestinal y la calidad de las deposiciones, sin embargo, para el grupo de los MOS, se han encontrado otros beneficios estudiados en animales de producción pecuaria, en donde su uso favorece la adsorción de bacterias patógenas presentes en el intestino, posee acción inmunomoduladora y mejora la absorción de nutrientes en el tracto gastrointestinal, además de mejorar el desarrollo de bacterias benéficas a nivel intestinal, como: bifidobacterias y lactobacilos.
Dentro de las evaluaciones se deben tener en cuenta al momento de la decisión de usos de los MOS, se encuentran las pruebas en campo, la validación con literatura científica, los estudios comprobados y, adicionalmente, las diferentes pruebas in vitro que la casa comercial pueda proporcionar.
Una de estas técnicas de evaluación para los MOS utilizada por el Dr. Kyle Newman tiene como objetivo verificar la tasa de consistencia de diferentes productos, comparados son la superficie, la velocidad y la fuerza de aglutinaciones.

SUPERFICIE

Un estudio independiente realizado por el DR. G. Corção, de la Universidade Federal do Rio Grande do Sul, en Brazil, ha mostrado diferencias considerables entre los productos MOS con respecto a su capacidad de aglutinar bacterias patógenas. En este estudio, Corção indica que muchos de estos productos tienen poca o ninguna capacidad de aglutinación de patógenos. Comparados con el estándar MOS* muchos no aglutinan más del 30% de los patógenos empleados en el estudio (figura 1).

En algunos casos, esto puede estar relacionado con el total del área de superficie disponible y la presencia de estructuras claves en esta. Está bien documentado en la literatura científica que existen diferencias en las bacterias patógenas, forma de “ver” la manosa y MOS.
Por ejemplo, ciertos métodos de producción pueden dar lugar a un exceso de manosa libre. Esta puede ser utilizada por ciertos patógenos como fuente de energía lo que contradice una de las funciones primarias de MOS. Cuando en el proceso de producción la manosa logra un correcto diseño estructural en forma de polisacáridos (Cadenas de carbohidratos), esta no puede ser utilizada como energía.

VELOCIDAD

Venture Laboratories ha desarrollado una técnica llamada ARC (por sus siglas en inglés que significan tasa de control de aglutinación) para demostrar las variaciones en la calidad a través de la velocidad de aglutinación. Resultados del desarrollo son las fotografías que se muestran en la figura 2. En ellas se demuestran la velocidad y grado de aglutinación de un patógeno con el uso de MOS, lo cual se puede medir y ser utilizado como un indicador de eficiencia in vivo.

FUERZA

Al igual que la velocidad, la unión bacteriana con MOS* se ha demostrado en estudios in vitroe in vivo realizados en Venture Laboratories. Sin embargo, ya que no hay actividad antibacteriana directa de MOS*, surge la pregunta sobre el destino de las bacterias unidas al producto en el TGI, que podrían terminar posteriormente en el medio ambiente. Uno podría suponer que estas bacterias unidas pueden servir como una fuente de reinfección del animal. Esta hipótesis fue rechazada por investigaciones realizadas por Spring et al. (2000), Spring (1998) y Finucane et al. (1999), en donde comprobaron que la fuerza de unión entre los patógenos y el producto no permite que las bacterias evaluadas (Salmonella Sp, E. Coli y Clostridium perfringens) tenga posibilidad de volver a infectar al animal. Esta resistencia de unión entre patógeno y el producto está definida por la estructura especifica del compuesto MOS*; diferencias que se presentan en la estructura con diferentes productos.
Finalmente, estudios concluyen la consistencia del producto es de suma importancia. El análisis de los carbohidratos presentes en los productos MOS y comparados con los demás sobre la base de la aglutinación de la superficie, la velocidad de la aglutinación y la fuerza puede ser aceptada como una clara demostración de la consistencia del material, validada con resultados consistentes presentados en los estudios.

Tatiana Candelo ALLTECH México

GRUÑE PERO ES BUEN PERRITO

Al estar auscultando a “Coki” sus gruñidos no se hacían esperar, muy amable nos decía su dueña, doctor, es algo gruñón pero realmente es buen perrito, se trataba de un Poodle de diez años de edad con seis kilogramos de peso y color miel. Después de checarlo aparentemente se encontraba bien, su temperatura, frecuencia cardíaca y respiratoria, mucosas y piel en excelente estado, su apetito normal, la causa de la visita al veterinario era que su dueña había notado la orina muy oscura. Cuando los clientes notan esa coloración por lo regular se trata de hematuria o presencia de sangre en la orina.

Los veterinarios dedicados a las pequeñas especies sabemos de la gran estima que los dueños tienen a sus mascotas, así que dar un diagnóstico sin estar completamente seguros ocasionará malestar y sobre todo dolor cuando la enfermedad es grave o irreversible, en este caso pensé en algún problema renal por la edad de “Coki”, estaba en el rango de las probabilidades de que sus riñones ya no funcionaran normalmente, ojalá y me equivoque, pensé. La dueña, una joven maestra paciente y amable, al preguntar sobre la causa del problema, le expliqué que podían ser varios factores, desde una simple infección, cálculos, hasta una insuficiencia renal, le indique el procedimiento en estos casos, lo primero será realizar una serie de estudios para ver el funcionamiento de sus riñones, con mucha serenidad y esbozando una ligera sonrisa me dijo que comprendía todo eso, ya que ella también padecía de una enfermedad renal.

Lamentablemente los resultados de laboratorio me indicaron que sus riñones ya no trabajaban adecuadamente, así que tendríamos que seguir evaluando otros exámenes y sobre todo cambiar hábitos alimenticios con la administración de medicamentos de por vida. Afortunadamente hoy en día las fábricas de alimento para mascotas elaboran dietas para las diferentes enfermedades de acuerdo al problema específico del animal, en este caso la dieta que se daría era baja en proteínas y sales. No todos los perros logran aceptar el cambio de alimento, y menos cuando en casa los consienten de una manera exagerada, “Coki” comía carne a diario, recuerdo cuando le dije que debíamos ir quitando paulatinamente la carne en su dieta fue una noticia muy dura para la dueña, así que le recomendé el alimento específico para no causar tanto daño a sus riñones, afortunadamente le sentó de maravilla el alimento especial, han pasado meses y continúa consumiendo esta croqueta baja en proteína. “Coki” ha reaccionado satisfactoriamente a pesar de su enfermedad, los exámenes de laboratorio los hacemos bimestrales y nos muestra que el acido úrico, creatinina, nitrógeno ureico y úrea se han mantenido en un nivel aceptable, ya que en estos casos no desaparece el problema, sólo lo controlamos tratando de dar a la mascota una vida de calidad evitando un trabajo excesivo para sus órganos excretores.

Desde entonces “Coki” no consume otro alimento que no sea su dieta especial, su problema no se ha incrementado de una manera grave, pero lamentablemente para su dueña no fue lo mismo, ella falleció recientemente dejando a su querida mascota al cuidado de su madre, aunque admite que no es muy aficionada a las mascotas, pero de sobra sale mencionar que está muy al pendiente de “Coki” y le tiene un gran cariño pues es un grato recuerdo en vida de su hija, y cuando lo lleva a la clínica nos dice al igual que su hija, doctor, “Es algo gruñón pero es buen perrito”.

  Por: M.V.Z. Francisco Núñez González

Alimentos que le pueden hacer daño a tu perro

Si sentimos la tentación de compartir nuestra comida con nuestra mascota, antes debemos saber qué alimentos pueden dañar su salud si se consumen en grandes cantidades. De la mano de Gemma Knowles, autora del libro Cocina sana para tu perro (Ed. La esfera de los libros) y vicepresidenta de la Fundación Trifolium, para la defensa de los animales, te descubrirmos qué alimentos no deberías darle a tu compañero perruno.

1. Aguacate: peligroso, pero no tóxico
El aguacate no es un alimento tóxico para el perro pero sí peligroso si dejas que lo coma solo. En primer lugar, puede atragantarse con el hueso. Pero además, éste y la cáscara del aguacate contienen una sustancia, la persina, que puede producir diarrea y vómitos a la mascota. 

Ahora bien, “la carne del aguacate es muy nutritiva y rica en vitamina E, un potente antioxidante y antiinflamatorio natural”, señala Knowles. Por lo que no pasa nada por darle de vez en cuando. Ante la duda, consulta con el veterinario. 

2. Chocolate: puede intoxicarle 
No pasa nada si, por accidente, le da un lametazo a tu pastel. Pero cuidado si se toma una tableta entera de chocolate. El cacao contiene una sustancia, la teobromina, similar a la cafeína, que puede ser muy tóxica para tu perro y producirle incluso la muerte si ingiere gran cantidad de este alimento. 

3. Cafeína: demasiado estimulante
Los granos de café o las bebidas y alimentos ricos en cafeína pueden ser muy tóxicos para nuestras mascotas. Ellas son más sensibles a su efecto estimulante y pueden producirles hiperactividad, vómitos y aumento de la frecuencia cardiaca. 

4. Cebolla y ajo: peligrosos en grandes cantidades
Ambos alimentos contienen compuestos sulfurados que, en grandes cantidades, puede destruir los glóbulos rojos de tu perro y provocar una anemia hemolítica. Pero no te preocupes porque no ocurrirá nada si le das un poco de tu caldo en el que hayas incluido ajo o cebolla. 

“La cebolla no es un alimento que forme parte de la dieta de un animal carnívoro. Tampoco el ajo. Pero no pasa nada por que lo tomen en alguna ocasión si compartes tu plato. Pero que sea más bien poco”, señala el veterinario Felix Vallejo, de la Clínica Veterinaria Cat Smile en Madrid. 

No obstante, si por accidente consume una gran cantidad y manifiesta síntomas como letargo, vómitos y cambia el color de la orina, acude al veterinario. 

5. Huesos: riesgo de atragantamiento 
A pesar de que haya sido, durante muchos años, un alimento muy socorrido, lo cierto es que darles huesos sin control o raspas de pescado puede aumentar el riesgo de atragantamiento, perforación y oclusión intestinal. Sobre todo aquellos que se astillan fácilmente, como los de pollo. Sin embargo, bajo supervisión pueden ser beneficiosos.

“Los huesos son muy sanos para los perros como fuente natural de calcio, cartílago (colágeno) y para mantener la dentadura limpia y las encías fuertes. Yo recomiendo los de rodilla y caña de vaca crudos por ser los más seguros. También hay que incorporarlos despacio y con prudencia, intentando que no los engullan”, advierte la especialista. 

6. Nueces de macadamia: demasiado grasas 
No hay que abusar de este tipo de fruto seco ya que contiene mucha grasa y le puede costar digerirlas. “Los perros son animales carnívoros, no omnívoros como nosotros, por lo que les puede costar más digerir los alimentos. Además, también hay que tener en cuenta el peso del animal. Un puñado no es lo mismo para un perro de raza grande que para otro pequeño de dos kilos”, señala Félix Vallejo. 

Por otro lado, “los frutos secos contienen aceites saludables como los omega 3,6 y 9 que protegen la salud de su corazón, piel, articulaciones e, incluso, cerebro”, asegura la vicepresidenta de la Fundación Trifolium. “Los perros pueden tomar frutos secos como nueces, avellanas o las almendras, pero sin excedernos”, matiza el veterinario. 

7. Azúcar: riesgo de diabetes 
El azúcar tampoco es el mejor alimento para incluir en la dieta de tu perro. Su sistema digestivo no puede metabolizar como nosotros esta sustancia y puede acumularse en su organismo aumentando el riesgo de diabetes y problemas de corazón. Ten también mucho cuidado con las frutas que contengan mucho azúcar. Puede ocasionar el mismo daño. 

8. Setas: ojo con las silvestres 
Las setas son alimentos con muchas propiedades terapéuticas, siempre que se consuman especies seguras y con moderación, ya que pueden resultar indigestas. Sin embargo, las silvestres pueden ser muy peligrosas para tu mascota (y para ti si ingieres una tóxica). Ten cuidado durante los paseos por el campo ya que nuestros peludos animales tienden a comerse cualquier cosa que les resulte apetitosa. 

9. Uvas: pueden dañar su riñón 
Grandes cantidades de uvas (incluidas las uvas pasas) pueden dañar seriamente el riñón de tu mascota y provocarle una insuficiencia renal. Además, contienen mucho azúcar, con lo que tampoco es buena idea ofrecérselas como premio. 

10. Alcohol: fuera de su alcance 
Es muy probable que tu mascota no tenga ningún interés por el alcohol. Pero ponlo fuera de su alcance para evitar un disgusto. Altera su sistema nervioso, baja la frecuencia cardiaca, la temperatura corporal, daña sus riñones y puede causar la muerte. 

(Tomada de la Red)